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Biografía

    Casablancas, Nick Valensi y Fabrizio Moretti se conocieron y se hicieron grandes amigos en el Dwight High School, en Nueva York, a mediados de los 90, gracias a su mútua obsesión por la música. A diferencia de sus compañeros de clase, a quienes describen como una panda de "futuros homicidas" que pronto serían fans de Eminem, a ellos nunca les atrajo el gangsta rap. Al contrario, ellos escuchaban los entonces grupos alternativos Nirvana y Pearl Jam, así como la música heredada de sus padres y de sus hermanos mayores, desde el punk de los años 70 -Television, Ramones- a Bob Marley. Asociados por una rebeldía innata, se apartaron del grupito, lo que los llevó a mantenerse más unidos. El trío aprendió a tocar sus instrumentos a la vez, con Valenti dedicado a la guitarra que había cogido por primera vez a los 5 años, y Moretti practicando con la batería en un cuarto insonorizado en el apartamento de su madre. Finalmente se unió a ellos el bajista Nikolai Fraiture, un amigo de Casablancas de la escuela secundaria, y el segundo guitarrista, nacido en Los Angeles, Albert Hammond Jr., que conoció a Casablancas a los 13 años durante su corta estancia en un internado suizo. (El padre de Julian lo envió allí pensando que lo enderezarían pero, por el contrario, sólo sirvió para acrecentar su ansia por el rock). Desde el principio Casablanca se convirtió en el líder y el compositor del grupo, narrando las congojas típicas de la postadolescencia ("It hurts to say, but I want you to stay!"), quejándose de la poli de Nueva York ("They ain´t too smart") y reflexionando sobre las Grandes Preguntas de la Vida ("Is this it?"). Esto lo hacían siguiendo la moda del rock clásico con una enorme energía y un ritmo decididamente potente. En canciones tales como el tema que da título a su álbum Is This It, "Barely Legal", y "Someday", The Strokes incorporan también inconfundibles ecos de la historia del rock de Nueva York. Ofrecen ligeros toques de las guitarras serpenteantes de Television y Richard Hell y de The Voidoids (Valensi y Hammond pocas veces tocan ritmos distintos y partes solistas), de los ritmos enérgicos e impulsores del punk y de los grupos New Wave, y de la arrogancia glamorosa y sexy de The New York Dolls. Pero lo que más ofrece es el ritmo insistente, los zumbantes riffs, los ritmos del metro y la voz monótona y urgente del legendario grupo que precedió e inspiró a todos los anteriormente mencionados. Los críticos se han burlado siempre de la idea de autenticidad en el rock: Es una música nacida de un robo descarado, se roban unos a otros, y si estafas a alguien puede que te la devuelva. Mejor que The Strokes cojan una página del cancionero de Lou Reed a que sean uno más en la larga línea de clones de Korn y de Limp Bizkit. Hasta hace poco, Casablancas se mostraba reacio a admitir su pasión por los Velvets por miedo a que, en alguna manera, desvalorizara su propia composición. Y todos los miembros del grupo creen que la prensa ha exagerado "todo lo relacionado con el rock de Nueva York de los 70". Lo falso frente a lo auténtico, esta es una cuestión que asedia a The Strokes en algunos rincones de la escena rockera de Nueva York, dónde puede escucharse farfullar a otros grupos, evidentemente celosos del rápido ascenso del grupo, sobre los "chicos ricos malcriados" y la increíble suerte que han tenido y que nos ha faltado al resto. Resentimiento, Nietzsche lo llamó un espíritu de venganza que se encona en el débil, empujándole a vengarse del fuerte, del noble y del que tiene talento. El grupo llevaba dando conciertos durante un año y medio por toda la ciudad cuando logró su primera gran oportunidad al conquistar a un seguidor influyente, Ryan Gentles, el contratador del refugio de lo que se lleva, el Mercury Lounge. Sólo dos o tres años mayor que los Strokes, Gentles abandonó su trabajo para representar en exclusiva al grupo. Antes de abandonar Mercury Lounge, Gentles utilizó su influencia para conseguir algunos conciertos importantes, incluida una actuación semanal en el club, y consiguiéndoles huecos en giras nacionales con los héroes underground de Ohio, Guided By Voices, y los nuevos favoritos de Gran Bretaña, The Doves. El grupo sacó partido de estas actuaciones: Dondequiera que tocaban ganaban seguidores entre los oyentes, los propietarios de los clubs y los promotores locales. Se estaba corriendo la voz y el murmullo podía oírse en lugares tan lejanos como Londres, donde Geoff Travis estaba intentando resucitar su influyente discográfica indie, Rough Trade. Uno de los colegas de Gentle en el Merc le dio a escuchar por teléfono a Travis una cinta de The Strokes, y el dueño de la discográfica se quedó prendado. "En apenas 15 segundos decidí editarlo", dice Travis. "Lo que escuché con The Strokes era lo mismo que están escuchando ahora todos los compositores y el público en general: la habilidad compositora de un compositor y músico de primer orden, una destilación del rock and roll primario mezclado con la sofisticación de la sociedad actual, lo primitivo en lo sofisticado, parafraseando a Jean Renoir. Ofrece también una calidad no machista que plasma elegancia y amor, y me encanta. Sentí que era el mejor disco de un grupo de rock and roll de fuera de Nueva York que había oído desde la época de C.B.G.B.". Travis no fue el único británico que cayó rendido ante el grupo. Para promocionar el E.P. The Modern Age, el grupo realizó dos agotadoras giras por el Reino Unido. La prensa musical inglesa intentó superarse a si misma con superlativos, y The Strokes aparecieron en la portada de la revista semanal New Musical Express. "Aquí les gustan los blancos que tocan rock and roll", dice Casablanca desdeñosamente para explicarlo. Pero cuando el pasado marzo South by Southwest se pasó por aquí, incluso las principales discográficas, notoriamente incompetentes, se fijaron en ellos. Tras barajar varias ofertas, la pasada primavera los Strokes finalmente firmaron contrato con RCA, ya que fue la única compañía que no se mostró contraria a la idea del grupo, de que nunca grabarían un vídeo. The Strokes son unos ingenuos encantadores y un grupo al estilo antiguo en muchas más cosas que en su afición por los cortes de pelo de los Bay City Rollers y en sus tonos guitarrísticos clásicos de 1975. El poder del grupo es producto de la interacción vital de cinco amigos que se conocen y se quieren y que como mejor se comunican es a través de la música a todo volumen. Súbela, ahoga el resto del mundo y alcanza la catarsis a través de la música estruendosa, es una fórmula tan vieja como el propio rock'n'roll. Cuando grabaron Is This It, el reto era captar el poder y la inmediatez de su planteamiento para la posteridad digital.