Artistas » Rosana
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Biografía
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1996 fue el año en que en todas las emisoras de radio nacionales empezó a sonar de forma insistente una nueva voz, la de Rosana, compositora canaria que había decidido saltar al mundo de la interpretación consiguiendo un importante e inminente éxito de ventas con sus canciones de pop latino. Este éxito le llegó a Rosana cuando ya se había trasladado desde su Lanzarote natal, donde tocaba la guitarra desde los cinco años, a Madrid para estudiar guitarra y voz. Admiradora de cantautores como Serrat o Silvio Rodríguez, había comenzado su carrera en el mundo de la música componiendo para otros artistas, como Azúcar Moreno, y colaborando también con Miguel Ríos, Joaquín Sabina o Rosario, hasta que en 1994 ganó, como autora del tema A fuego y miel, el primer premio del Festival de la Canción de Benidorm. La discográfica Universal se fijó en ella y decidió ficharla tras escuchar la maqueta que Rosana tenía preparada con canciones interpretadas por ella misma. Así fue como apareció Lunas Rotas, en junio de 1996. El primer álbum de Rosana la convirtió en una de las artistas más importantes de la música latina consiguiendo ser número uno de ventas en España durante meses. La edición del álbum en 30 países hace que ese éxito se extienda por gran parte del mundo hasta tener cuatro discos de platino en Argentina y uno en Italia, y llegando a vender más de 2,5 millones de discos en todo el mundo. Tanto éxito tuvo su recompensa en los Premios Amigo, los Premios de la Música y los Ondas de aquel año. En España todos muchos acabaron tarareando canciones como El Talismán, o A fuego lento, que tampoco pasaron desapercibidas para Quentin Tarantino, y su productora eligió la primera, junto con Lunas Rotas, para que formara parte de la banda sonora de la película Curdled (Tu asesina, que nosotras limpiamos la sangre) de Red Braddock. Una larga gira por España y América Latina culminó el exitoso debut de Rosana. Muchos consideraron a Rosana como la mejor intérprete de 1996, una legión de fans abarrotaba cada local en el que tocaba, atraídos no sólo por su música sino también por su personalidad, una mujer sin un atractivo especial, que parecía no haber sido afectada por la fama, alguien de apariencia sencilla, que cantaba canciones pegadizas y bailables. La hora de confirmarse como estrella del pop latino había llegado, el segundo álbum sería la prueba de fuego. Y llegó en 1998 bajo el nombre de Luna Nueva. En él repetía la fórmula del anterior, aunque con una mayor búsqueda de nuevos ritmos siempre sacados de la música latina. La “fiebre Rosana” aún no se había pasado, la gente seguía recordándola y tarareando El Talismán, y los fans esperaban impacientes sus nuevas canciones, por lo que nada más salir este disco llegó -como el anterior- al número uno. Rosana volvió a tener un gran éxito de ventas, aunque inferior al de su debut, y a hacer una extensa gira presentando un disco que carecía de un hit tan claro como en Lunas Rotas. En esta ocasión, Rosana contó con las colaboraciones de The Harlem Gospel Singers, Las Hijas del Sol y Maria Dolores Pradera. El 24 de septiembre de 2001 fue la fecha anunciada para el lanzamiento del tercer disco de Rosana, ya convertida en una de las figuras más cacareadas de nuestra escena musical. Como avance, se lanzó el single Pa ti no estoy, una nueva muestra de su estilo propio e inconfundible. El álbum se tituló simplemente Rosana, y se trata de su trabajo más intimista. En él, la canaria ofrece una mayor diversidad de estilos, busca abrir nuevos caminos para mostrar que su música no está estancada y que aún tiene cosas que aportar.